viernes, 14 de agosto de 2026

MERCEDES BALLESTEROS GAIBROIS

 

Mercedes Ballesteros (1913-1995)

Mercedes Ballesteros Gaibrois nació del matrimonio de Antonio Ballesteros Beretta, eminente historiador, y Mercedes Gaibrois Riaño (1891-1960), quien obtuvo el Premio Duque de Alba en 1921 por su erudito trabajo sobre la Historia del Reinado de Sancho IV de Castilla y más tarde será la primera mujer que ocupará un sillón en la Academia de la Historia.

Mercedes-hija se educó en un ambiente de alta cultura. Cursó estudios de Filosofía y Letras y casó en 1932 con el escritor vanguardista y director de cine Claudio de la Torre y Millares (1895-1973). Durante la guerra, el matrimonio se refugió en Canarias, tierra natal del marido. También vivieron en Londres, donde Claudio ejercía como corresponsal de ABC desde 1966. Con este diario madrileño y con el Ya colaboró asiduamente Mercedes.

Esa obra abordaba la condición femenina
de una manera infrecuente en aquellos años

En 1951, la Sección Femenina organizó el Congreso Femenino Hispanoamericano, al que acudieron representantes de todos los sectores políticos, religiosos e intelectuales del régimen, desde Lilí Álvarez a Mercedes Ballesteros, y desde Teresa Loring a Carmen Llorca. Allí se plantearon algunas discrepancias respecto al acceso de la mujer a determinados puestos de trabajo y a profesiones liberales sin que se llegase a una solución definitiva.

Mercedes había comenzado escribiendo poesía (un libro de versos "inmundos", como ella les llamó) y debutó como autora dramática con Tienda de Nieve en 1932, pieza breve de corte vanguardista de la que luego hablaremos. Fue una escritora tan prolífica como versátil. Autora de novelas serias, premiadas, y de literatura de consumo, novelas baratas de kiosco. Hizo célebre en la revista humorística y satírica LA CODORNIZ, de Tono y Mihura, el seudónimo Baronesa Alberta

Andrés Trapiello llegó a conocerla en vida, como una de "Las Marquesas", según mote que los gitanos asiduos del Rastro madrileño les pusieron a dos señoras elegantes, de avanzada edad y educados modales, que vendían antigüedades bien escogidas en la plaza Vara del Rey. Cuenta el escritor leonés que en invierno "Las Marquesas" o "Las Inglesas" (como él las tildó) se encasquetaban orejeras de trapo y calzaban las manos con mitones de lana. Se sentaban en sendas sillas de tijeras muy tiesas las dos damas, como si fuesen hermanas, como "dos rusas blancas que tuvieran que soportar el oprobio de una decadencia infamante".

Sorprende --y recuerda las advertencias de nuestro poeta Jorge Manrique-- lo rápidamente que fue olvidada la Baronesa Alberta ("¡cuán presto se fue el placer!"), pues Mercedes Ballesteros llegó a ser personaje muy popular durante el franquismo, y no sólo como articulista cómica de LA CODORNIZ. Mercedes Ballesteros también usó el seudónimo Rocq Morris para publicar novelas de aventuras y el de Sylvia Visconti para novelas rosas. 


Su novela Taller (1960) es retrato social centrado en el trabajo femenino que recibió el prestigioso Premio Álvarez Quintero; bajo el título "Las chicas del taller" fue adaptada al teatro por Juan Ignacio Luca de Tena. Otras de sus obras, narrativas y de gran calidad literaria, obtuvieron importantes galardones, v. gr.: Eclipse de tierra (1954). El chico (1963) ganó el premio María de Molina del Ateneo de Valladolid y la importante editorial Destino publicó La sed (1965). Otras novelas suyas son Invierno (1954) y La cometa y el eco (1967).

Su comedia en tres actos Una mujer desconocida (1946) cosechó un gran éxito de público. Las mariposas cantan (1952) ganó el premio Tina Gascó en 1954. Esta obra pasa por ser la obra de teatro más personal e interesante de la autora, "una inquietante ficción escénica", según la crítica. Colaboró con su marido en la comedia Quiero ver al doctor, estrenada en el Teatro Infanta Isabel en 1941. También adaptó obras ajenas como Crimen contra reloj, de Frank Launder y Sidney Guillat, para su representación en el Teatro Alfil en 1961. Curiosa y bienhumorada, en 1954 hizo un papel secundario, como Dorotea, en el filme de Florián Rey, La moza de cántaro, adaptación de una comedia de Lope de Vega.

Cultivó también el ensayo: Este mundo (1955), Pasaron por aquí (1986), libro de memorias autobiográficas o autobiografía novelada, que pasa por ser su última obra. Dejó también una Biografía de Gertrudis Gómez de Avellaneda, célebre escritora cubano-española.


TIENDA DE NIEVE


Tienda de nieve (1932) fue, como hemos dicho, la primera obra de teatro de Mercedes Ballesteros, que escribió antes de cumplir los veinte años. Se publicó en una edición privada de 150 ejemplares. La autora la calificó de "tragedia poética", pero es más bien obra simbólica, brevísima, poética y lúdica, de un vanguardismo próximo al surrealismo y al teatro del absurdo, repleta de guiños intelectuales. Nunca ha llegado a ser representada. Obviamente, el teatro comercial madrileño de los años 30 no solía apostar por estas propuestas experimentales de autores noveles.

En esta obra, un ángel bromista promete satisfacer los deseos de otros personajes pero se divierte engañándolos y llevándoles a la desesperación. Otros personajes son: un Ángel chino, otro Ángel segundo, Blancanieve, el Sabio, Dios, el Bufón, el Fauno y el Artesano. La obra de una jornada se divide en seis momentos brevísimos. En el escenario, una casa con el letrero TIENDA DE NIEVE y a la derecha un pozo y un árbol, el suelo con hierba y flores. Dios es representado por un reflector que apunta a los espectadores. La única tragedia que el Ángel burlón no soluciona es la del Sabio filósofo, porque lo trágico es él mismo.

Con el sabio conversa el Ángel de esta manera:

ÁNGEL - ¿Quién eres?
SABIO - Soy un sabio, un filósofo.
ÁNGEL - Un sabio: un hombre que se mete cosas en la cabeza. Un filósofo: un hombre que se saca cosas de la cabeza. No comprendo.
SABIO - No te apures. Un filósofo no es una cosa que se pueda comprender, el que comprende es él.


En otro momento, el artesano ha perdido las manos y se desespera...

ARTESANO - Un artesano sin manos ya no es un artesano.
SABIO - He perdido el poco tiempo que me quedaba.
ARTESANO - Todavía puede encontrarlo. Confíe.
SABIO - Yo no puedo confiar. Un filósofo es un hombre que desconfía. Protestemos.
ARTESANO - Sí, protestemos; pero... ¿qué es protestar? Yo no sé protestar.
SABIO - Yo, sí. Un filósofo es un hombre que sabe protestar...

El Ángel chino se encuentra con la contradicción de que su ansia de libertad no es congruente con su enamoramiento:

ÁNGEL CHINO - (Paseándose impaciente .) El amor; pero ¿qué es el amor? “Para quien se libera del amor no hay temor ”. Mas, ¿cómo podría yo libertarme? ¡Ah, no! Budha no me ha atravesado con el espíritu del amor.

En la conversación entre el bufón  --que busca un remedio a sus tristezas produciendo una
contradicción con su naturaleza alegre y graciosa-- y el fauno se hace una referencia a la tristeza incurable de su existencia:

BUFÓN - Ayúdame a curar mis peores tristezas.
FAUNO - ¿Eres un enfermo?
BUFÓN - ¿Por qué? ¿Porque te pido que me cures? ¿No tienes tú acaso tristezas?
FAUNO - Sí, pero afortunadamente mis tristezas son incurables. El enfermo no es el que
sufre, sino el que quiere dejar de sufrir.
BUFÓN - Y mi enfermedad, ¿cuál es?
FAUNO - La Estética del Renacimiento.
BUFÓN - ¿Qué es la Estética del Renacimiento?
FAUNO - Tu traje.
BUFON - Sin él nadie sabría que soy un bufón.
FAUNO - Porque está hueco por dentro.

Todos los personajes persiguen deseos, el Artesano quiere ver el mar, el Sabio busca el tiempo perdido, el Ángel chino quiere liberarse y gozar la eternidad, el Fauno quiere un corazón para ser feliz. El Ángel que simboliza la luz y la bondad lleva a todos los demás a la obscuridad del pozo.

Los diálogos tienen un sentido profundo, aunque preguntas y respuestas parecen simples, expresas en un lenguaje extremadamente sencillo.

LA BARONESA ALBERTA


Revista LA CODORNIZ (1941-1978)


Entre 1940 y 1950, Mercedes Ballesteros se hizo famosa bajo el nombre de Baronesa Alberta. Usaba el formato del Consultorio sentimental y doméstico, distorsionándolo en un sentido humorístico y surreal. 

La pulcritud sintáctica y el tono patricio contrastan en sus artículos de LA CODORNIZ con el disparate de la situacióin. En el fondo late un distanciamiento o extrañamiento cómico y una fina sátira de costumbres, todo ello revestido de una lógica implacable que argumenta sobre supuestos irracionales. 

Ofrecemos al lector atento tres divertidos ejemplos:

Consejos de alta sociedad de la Baronesa Alberta

Para una recién casada atribulada:

«Dices, querida mía, que tu esposo ha desarrollado la alarmante costumbre de leer el periódico en la mesa del desayuno completamente en silencio y sin mirarte. No desesperes ni acudas a tribunales. La solución es bien sencilla: coloca mañana un trozo de mantequilla sobre la solapa de su chaqueta justo antes de que salga hacia el despacho. Si al regresar por la tarde no se ha dado cuenta, sabrás con certeza matemática que es un hombre distraído y no un marido indiferente. En caso contrario, cambia de periódico.»

Sobre la elegancia en los salones:

«Una dama distinguidísima jamás debe demostrar sorpresa si, al retirar la tapa de la sopera en un almuerzo de compromiso, encuentra dentro el reloj de bolsillo del servicio. Lo distinguido en estos casos es sonreír con levedad, tomar el cubierto de pescado y preguntar al comensal de la derecha si prefiere la hora en punto o algo más avanzada.»

Consulta sobre el servicio doméstico:

«Nos escribe una lectora desde Santander preguntando qué hacer con una doncella que rompe sistemáticamente la vajilla de porcelana china los días de lluvia. Querida amiga: el problema no es la muchacha, sino la lluvia. Prohiba usted tajantemente que llueva en el patio los días que haya sopa de fideos y verá cómo los platos permanecen intactos.»



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