En Torrevieja, su pueblo y el mío, se me ha muerto como el
rayo Vicente Maciá, con quien tanto quería...Es inevitable parafrasear a Miguel
Hernández para hablar de esta gran
persona que nos ha dejado antes de tiempo. Vicente era un ser extraordinario,
uno entre mil por sus múltiples dones: el de la amistad, el del calor familiar,
el de la risa, la bondad y la generosidad, como también el de la rectitud moral
y el de la aspiración a un trabajo siempre bien hecho. Vicente era un perfeccionista
en todas sus muchas aficiones: la gastronomía, la enología, la organización de
sus viajes, el cine o la fotografía. En todo era sobresaliente, con su perenne
empeño de aprender y saber cada vez más pero, sobre todo, me admiraba en él su
afán por compartir con los demás su tiempo, sus conocimientos y sus
habilidades. Aunque sabía de cine más que ninguna otra persona que yo haya
conocido, nunca presumía de ello.
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| Vicente rodeado de algunos de sus héroes de la gran pantalla |